BUENOS AIRES – El vocero presidencial de Argentina, Manuel Adorni, conocido por su estilo frontal y por ser el encargado de comunicar los drásticos recortes del gasto público, se encuentra hoy bajo la lupa de la opinión pública. El funcionario ha sido señalado tras la revelación de un notable incremento en su patrimonio personal y el de su círculo cercano, lo que ha generado fuertes críticas en un país bajo un severo ajuste económico.
La polémica estalló tras la publicación de diversos reportes periodísticos que contrastan el discurso de «austeridad» del gobierno con la situación financiera de Adorni. Los puntos principales del escándalo incluyen:
- Incremento Patrimonial: Se cuestiona la adquisición de propiedades y activos que no coincidirían con sus ingresos declarados previos a la función pública.
- Contrataciones Familiares: La polémica se intensificó con el nombramiento de su hermano, Francisco Adorni, como asesor en el Ministerio de Defensa con un sueldo elevado, lo que ha sido calificado por la oposición como un caso de nepotismo que contradice la promesa de Milei de terminar con los privilegios de la «casta».
- Créditos Hipotecarios: Se investiga el acceso a créditos en condiciones presuntamente preferenciales, un beneficio que la gran mayoría de la población argentina tiene vedado debido a la crisis económica y la inflación.
- Manuel Adorni (Vocero Presidencial): El protagonista del escándalo. Defiende su gestión asegurando que sus bienes están en regla y que su patrimonio es fruto de su actividad privada previa como consultor y economista.
- Javier Milei (Presidente de Argentina): Aunque no está directamente implicado en las finanzas de su vocero, el escándalo salpica su gestión, ya que Adorni es su «mano derecha» comunicacional y el rostro del ajuste fiscal.
- Francisco Adorni (Hermano del vocero): Su contratación en el Estado bajo la gestión de Luis Petri (Ministro de Defensa) es uno de los pilares del descontento social.
Repercusiones políticas
El caso ha provocado una reacción inmediata de la oposición y de sectores sociales que sufren el recorte de subsidios y salarios. Los detractores señalan la «doble vara» del gobierno: mientras se pregona que «no hay plata», las figuras cercanas al poder parecen fortalecer su situación económica personal.
A pesar de los cuestionamientos, el Ejecutivo ha mantenido a Adorni en su puesto, quien continúa realizando sus conferencias de prensa diarias en la Casa Rosada, aunque ahora bajo un clima de mayor hostilidad por parte de los cronistas acreditados.

