PYONGYANG / SEÚL – En un movimiento que añade una nueva capa de beligerancia a la ya frágil estabilidad de la península coreana, el régimen de Corea del Norte ha anunciado formalmente sus planes para desplegar, en el transcurso de este año 2026, nuevas unidades de artillería de largo alcance en las inmediaciones de la frontera con su vecino del sur.
La directiva de Kim Jong-un La orden, emanada directamente del líder supremo Kim Jong-un, fue difundida a través de la agencia estatal de noticias KCNA. Según el despacho oficial, estas nuevas piezas de artillería, descritas como «tecnológicamente superiores y con capacidades de ataque de precisión», serán posicionadas estratégicamente a lo largo de la Línea de Demarcación Militar.
El mandatario norcoreano, durante una inspección a las fábricas de municiones del país, subrayó que este fortalecimiento del brazo armado en la frontera responde a la necesidad de «garantizar una capacidad de respuesta inmediata y devastadora» ante lo que califica como provocaciones constantes por parte de la alianza entre Seúl y Washington.
Amenaza directa sobre Seúl Los analistas militares internacionales han expresado su preocupación, dado que la ubicación de estas piezas de artillería pone a la zona metropolitana de Seúl, donde residen más de 25 millones de personas, bajo el alcance directo de un posible bombardeo convencional. Se especula que el despliegue incluye lanzacohetes múltiples de gran calibre que, según expertos como el analista surcoreano Shin Jong-woo, podrían saturar las defensas antiaéreas actuales de la República de Corea.
Reacción de Corea del Sur y la comunidad internacional Desde Seúl, el gobierno del presidente Yoon Suk-yeol ha respondido con una advertencia de reciprocidad. El Ministerio de Defensa surcoreano ha señalado que sus fuerzas se mantienen en alerta máxima y que cuentan con protocolos de «destrucción inmediata» ante cualquier indicio de agresión. «Cualquier intento de utilizar estas armas contra nuestra soberanía significará el fin del régimen de Pyongyang», declaró un portavoz militar en términos inusualmente crudos.
Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha sido instado a revisar estas nuevas maniobras, que violan múltiples resoluciones que prohíben el desarrollo y despliegue de armamento estratégico por parte del Norte. No obstante, con el respaldo tácito de potencias aliadas como Rusia y China, Pyongyang parece decidido a continuar con su calendario de rearme.
Un 2026 marcado por el ruido de sables Este anuncio coincide con un periodo de alta tensión global, donde las crisis en Medio Oriente y Ucrania han desviado parte de la atención internacional. Sin embargo, el despliegue de artillería de largo alcance en la frontera coreana recuerda al mundo que la península sigue siendo uno de los puntos más volátiles del planeta.
Con la entrada en servicio de estas unidades antes de finalizar el año, la posibilidad de un error de cálculo o un incidente accidental en la zona desmilitarizada se incrementa exponencialmente, dejando la diplomacia en un segundo plano frente al poder de fuego.

