LIMA – En un esfuerzo por salvaguardar la estabilidad del proceso democrático y disipar las dudas que planean sobre la legitimidad de los comicios, un alto integrante del Pleno del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha emitido un pronunciamiento determinante. La institución ha dejado claro que, si bien se facilitarán los mecanismos de control, el cronograma hacia la segunda vuelta es inamovible.
La auditoría como proceso paralelo La autoridad electoral, cuya identidad se mantiene bajo el rigor de la vocería oficial del colegiado que preside Jorge Luis Salas Arenas, precisó que la realización de una auditoría al sistema informático de la ONPE —demanda exigida con vehemencia por sectores de la oposición y candidatos como Rafael López Aliaga— no tiene carácter vinculante para condicionar o suspender la proclamación de los resultados de la primera vuelta.
«La auditoría es un proceso de verificación que puede correr por una cuerda separada, pero el proceso electoral tiene etapas preclusivas que deben respetarse para garantizar la sucesión de mando y la estabilidad del país», señaló la fuente del Pleno. Con esta afirmación, el JNE cierra la puerta a cualquier intento de dilatar los plazos legales que ya están en marcha.
Respeto a la voluntad popular y a los plazos El magistrado subrayó que los resultados que se vienen procesando son el fiel reflejo de las actas contabilizadas por el equipo que lidera Piero Corvetto. Asimismo, recordó que los personeros de todas las agrupaciones políticas tuvieron presencia en las mesas de sufragio y en los centros de cómputo, por lo que la transparencia ha estado garantizada desde el primer momento.
La postura del JNE busca neutralizar la narrativa de «incertidumbre» que han intentado posicionar algunas figuras políticas. Según el integrante del Pleno, el sistema electoral peruano es uno de los más auditados de la región y cuenta con el respaldo de misiones de observación internacional que ya han emitido informes preliminares favorables.
Nombres y responsabilidades en juego Este pronunciamiento llega en un momento de máxima tensión, donde el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, ha estado bajo el fuego cruzado de las críticas por presuntas fallas logísticas. No obstante, desde el JNE se reitera que las irregularidades puntuales reportadas en distritos como Lurín o Pachacámac han sido canalizadas a través de los jurados electorales especiales (JEE) y no constituyen una tacha general al proceso.
«No se puede secuestrar la voluntad de millones de peruanos por cuestionamientos que no tienen sustento probatorio en las actas», enfatizó el magistrado, haciendo un llamado a la madurez de los líderes políticos para aceptar el veredicto de las urnas.
Hacia la segunda vuelta Con la decisión del Pleno en firme, el JNE se prepara para la proclamación oficial de los dos candidatos que se disputarán la presidencia en el balotaje. La auditoría podrá realizarse para perfeccionar el sistema de cara a futuros comicios, pero el camino hacia la Casa de Pizarro ya tiene su hoja de ruta trazada y protegida por la ley.

