NUEVA YORK – En un giro inesperado que reabre las heridas de uno de los capítulos más oscuros del sistema penitenciario estadounidense, una orden judicial en el distrito de Manhattan ha sacado a la luz un documento que el silencio de los archivos federales guardó con celo: la supuesta nota de suicidio de Jeffrey Epstein.
El hallazgo bajo mandato del juez Tras años de litigios y una demanda amparada en la Ley de Libertad de Información (FOIA), el juez federal Richard Berman ordenó la desclasificación de material sensible relacionado con el deceso del financiero en agosto de 2019. Entre los documentos revelados destaca una nota manuscrita hallada en la celda que Epstein ocupaba en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York, un texto cargado de resentimiento y quejumbrosas reflexiones sobre su situación legal.
En el escrito, el magnate, acusado de liderar una red de tráfico sexual de menores, dirige sus dardos hacia el sistema judicial y las condiciones de su reclusión. Según las fojas del expediente ahora públicas, Epstein lamentaba lo que consideraba un trato injusto, llegando a escribir frases que denotaban su desesperación: «Un guardia me deja en una celda cerrada… otro me quita mis pertenencias… esto es una tortura».
Nombres en el foco del escrutinio La revelación de esta nota no llega sola. La orden judicial también ha permitido el acceso a registros de visitas y comunicaciones que mencionan a figuras que orbitaron el círculo de influencia de Epstein. En los documentos se reitera la presencia constante en los registros de su exsocia, Ghislaine Maxwell, actualmente cumpliendo condena, y se mencionan nombres de personal administrativo y de seguridad, como los guardias Tova Noel y Michael Thomas, quienes en su momento fueron señalados por no realizar las rondas de vigilancia la noche en que el cuerpo de Epstein fue hallado sin vida.
Entre la versión oficial y la duda persistente Para la oficina del médico forense jefe de la ciudad, encabezada en aquel entonces por la doctora Barbara Sampson, la causa de muerte sigue siendo suicidio por ahorcamiento. No obstante, la publicación de esta nota, lejos de cerrar el caso, ha reavivado las teorías que cuestionan la seguridad federal. Abogados de la defensa, como el letrado Reid Weingarten, han sostenido históricamente que el comportamiento de su cliente no correspondía al de un hombre con tendencias suicidas inminentes, a pesar de lo que sugiere el papel hallado en su litera.
El peso de la evidencia El documento, aunque breve, se convierte en una pieza de evidencia histórica que retrata los últimos momentos de un hombre que poseía secretos capaces de sacudir los cimientos de las élites globales. Los analistas legales coinciden en que, si bien la nota refuerza la tesis del suicidio para el Departamento de Justicia, el contexto de negligencia que la rodea —puertas sin vigilancia y cámaras defectuosas— garantiza que el «Caso Epstein» seguirá siendo una sombra sobre la justicia de Nueva York.
La opinión pública permanece atenta a nuevas desclasificaciones, mientras el fantasma de la celda 5N vuelve a las portadas, recordándonos que, a veces, los muertos hablan a través de lo que dejaron escrito antes de partir.

