La fragilidad de los números
El jefe del INEI, Gaspar Morán Flores, informó que la pobreza monetaria se situó en 25,7% al cierre del 2025, lo que representa una disminución de 1,9 puntos porcentuales respecto al 27,6% registrado en 2024. En términos demográficos, esto significa que aproximadamente 567,000 peruanos lograron salir de la condición de pobreza durante el último año.
Sin embargo, el optimismo oficial choca con la perspectiva histórica. La cifra actual de 8 millones 823 mil personas en situación de pobreza es significativamente superior a la del año 2019, cuando el indicador se ubicaba en un 20,2%. En términos netos, hoy existen 2,3 millones de pobres más que antes de la irrupción del COVID-19, lo que evidencia que el crecimiento económico actual no es suficiente para revertir el daño estructural de los últimos años.
El costo de la vida: La Canasta Básica
El informe precisa que, para no ser considerado pobre en el Perú, un hogar promedio de cuatro integrantes requiere ahora un ingreso mensual de S/ 1,848 (S/ 462 por persona) para cubrir la Canasta Básica de Consumo.
En cuanto a la pobreza extrema, el indicador descendió de 5,5% a 4,7%, lo que implica que 1 millón 614 mil compatriotas aún no logran cubrir siquiera el costo mínimo de una canasta alimentaria, valorizada en S/ 260 per cápita.
Geografía de la desigualdad: El drama de Cajamarca y Loreto
La pobreza no se distribuye de manera uniforme, y el mapa del Perú muestra brechas que parecen insalvables:
- Regiones más críticas: Cajamarca (41,0%) y Loreto (40,1%) encabezan la lista de departamentos con mayores carencias, seguidos de cerca por Puno, Pasco y Huánuco.
- Contraste positivo: En el otro extremo, Ica (4,5%), Madre de Dios (7,3%) y Moquegua (7,8%) presentan los niveles más bajos de pobreza monetaria.
- Limanización de la pobreza: Un dato alarmante es el retroceso en la capital. Mientras la pobreza rural mostró una reducción más dinámica (pasando de 39,3% a 35,5%), en Lima Metropolitana la pobreza extrema aumentó de 3,3% a 3,6%, consolidando un fenómeno donde la precariedad se concentra cada vez más en los cinturones urbanos.
Análisis de los expertos: Crecimiento sin inclusión
Para la investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Carolina Trivelli, el problema central no es la falta de alimentos, sino la incapacidad adquisitiva de las familias. «No hay forma de superar la pobreza si la principal preocupación es asegurar la comida del día siguiente», enfatizó la exministra, señalando que el 96,1% de los pobres extremos trabaja en la absoluta informalidad y solo el 23,3% de ellos tiene acceso a internet.
Por su parte, el Ministro de Economía, Rodolfo Acuña Namihas, defendió que el crecimiento del PBI y la recuperación de la demanda interna son los motores que están permitiendo esta reducción inercial, aunque reconoció que el entorno macroeconómico aún debe fortalecerse para generar empleos de calidad que rompan el rezago de estos seis años.
El Perú asiste a una mejora estadística que no logra ocultar una deuda social acumulada. Con 16 de las 25 regiones aún por encima de sus niveles de 2019, la tarea de devolver al país a una senda de reducción de pobreza acelerada sigue siendo el principal desafío de la administración actual ante un electorado cada vez más vulnerable.

