En un contexto de alta tensión geopolítica, la Armada de los Estados Unidos tomó control del carguero iraní Touska este domingo tras una operación militar que incluyó el uso de fuego real en aguas del Mar Arábigo.
El incidente comenzó cuando el Touska, una embarcación de casi 275 metros de eslora, intentó eludir el bloqueo naval impuesto por Washington contra Teherán. Según el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), el buque ignoró múltiples advertencias durante un periodo de seis horas mientras se dirigía hacia el puerto iraní de Bandar Abbas.
Ante la negativa de la tripulación a detenerse, el destructor estadounidense USS Spruance ejecutó una maniobra de fuerza: disparó proyectiles de 5 pulgadas contra la nave para inhabilitar su sistema de propulsión. Tras quedar a la deriva, efectivos de la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines abordaron el buque, que ahora permanece bajo custodia estadounidense.
El presidente Donald Trump confirmó la acción a través de su red social Truth Social, celebrando que el intento del carguero por «burlar el bloqueo naval» no resultó exitoso.
Impacto en la región y diplomacia en duda
Esta captura se produce en un momento crítico, marcado por una parálisis severa en el Estrecho de Ormuz, arteria vital por la que transita el 20% del crudo mundial. El bloqueo naval ha provocado una escalada en los precios de la energía y ha llevado a ambas naciones a imponer restricciones de tránsito a buques comerciales.
A pesar de este enfrentamiento, la Casa Blanca mantiene sus planes de enviar una delegación de alto nivel —encabezada por el vicepresidente JD Vance— a Islamabad, Pakistán, para buscar una segunda ronda de conversaciones de paz. No obstante, el clima de incertidumbre es total: mientras Teherán ha criticado la postura de Washington calificándola de violación del derecho internacional, el éxito de estos acercamientos diplomáticos parece estar en la cuerda floja tras los últimos acontecimientos en alta mar.

