Itaipú, la central hidroeléctrica ubicada en la frontera entre Paraguay y Brasil, se mantiene como un referente absoluto de la ingeniería y la producción energética global. Con una imponente longitud de 7.919 metros (casi 8 km), esta megaobra es reconocida como la más productiva de la historia, acumulando una generación de más de 3.000 millones de megavatios-hora desde su entrada en operación en 1984.
Un pilar energético y estratégico La importancia de Itaipú para la región es fundamental: abastece el 75% de la demanda eléctrica de Paraguay y el 15% de la de Brasil. A pesar del crecimiento de proyectos gigantescos en China, como la represa de las Tres Gargantas, Itaipú se mantiene en la cima gracias a su estabilidad operativa y eficiencia, superando incluso las fluctuaciones climáticas que afectan a otras plantas.
Ingeniería de clase mundial La infraestructura es un prodigio técnico:
- Volumen colosal: Se utilizaron 12,3 millones de metros cúbicos de hormigón y una cantidad de acero comparable a la utilizada en 380 torres Eiffel.
- Lago artificial: Cuenta con un embalse de 1.350 km² que, además de su función energética, ha fomentado el ecoturismo y la protección de 100.000 hectáreas de bosques nativos.
- Cooperación: Más allá de la electricidad, Itaipú es un símbolo de diplomacia y desarrollo compartido, representando un marco de cooperación histórica entre dos naciones que han logrado armonizar sus intereses energéticos.
Actualmente, ambos países socios continúan invirtiendo en planes de modernización tecnológica, asegurando que esta central siga siendo un motor clave para el desarrollo regional y un competidor feroz en el escenario energético mundial.

