A puertas de la segunda vuelta electoral programada para el 7 de junio, una reciente encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) para La República revela un panorama de alta polarización y una marcada segmentación geográfica y sociodemográfica entre los dos candidatos finalistas: Roberto Sánchez y Keiko Fujimori.
Según el sondeo, en un hipotético enfrentamiento entre ambos, Roberto Sánchez obtendría un 32% de intención de voto frente a un 31% de Keiko Fujimori. La brecha es mínima y se ve reflejada en un importante segmento de indecisos y votantes que optarían por el voto blanco o nulo, que alcanza un 24%, mientras que un 13% no precisa su respuesta.
La encuesta destaca una clara diferencia en las bases de apoyo de cada candidato:
- El bastión de Sánchez: Su fuerza radica en el interior del país. Obtiene sus mejores resultados en el Perú rural (44%), así como en las macrozonas Centro (40%), Sur (39%) y Oriente (37%). En contraste, en Lima Metropolitana solo alcanza un 22%.
- El bastión de Fujimori: Concentra su respaldo principalmente en la capital. Lima Metropolitana es su zona más fuerte con un 41% de apoyo, mientras que su respaldo cae significativamente en las zonas rurales (18%) y en el sur del país.
Diferencias sociodemográficas e ideológicas
El perfil del electorado también presenta contrastes definidos:
- Roberto Sánchez: Atrae preferentemente a un público masculino (40%), mayores de 50 años (37%) y se identifica mayoritariamente con una ideología de izquierda (57%).
- Keiko Fujimori: Muestra un mayor apoyo entre mujeres (34%) y sectores socioeconómicos A/B (51%). Su electorado se identifica predominantemente con la derecha (52%).
Clima de inestabilidad
Además de las cifras electorales, la encuesta arroja datos reveladores sobre el pesimismo ciudadano:
- Desconfianza institucional: El 47% de los encuestados considera que el próximo presidente no terminará su mandato.
- Rechazo al Congreso: La desaprobación del actual Parlamento se mantiene crítica, con un 90% de rechazo, mientras que la gestión de José María Balcázar registra un 61% de desaprobación.
Este panorama dibuja una segunda vuelta que, más allá de los números ajustados, se jugará intensamente en la conquista del voto indeciso y la consolidación de sus respectivas bases regionales, en un contexto donde el ciudadano percibe una alta fragilidad en el futuro político del país.

