Durante el debate técnico, el equipo de Fuerza Popular planteó la creación o fortalecimiento de un «Centro de Gobierno Estratégico» como una de sus reformas clave para modernizar la administración pública peruana. El objetivo es centralizar la toma de decisiones críticas, mejorar la coordinación entre ministerios y asegurar que las políticas públicas se ejecuten de manera eficiente y orientada a resultados.
¿En qué consiste la propuesta?
- Coordinación centralizada: La idea es contar con una instancia —posiblemente vinculada a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM)— que funcione como un «cerebro» para el Ejecutivo. Este centro supervisaría las prioridades nacionales, evitando que los ministerios trabajen de manera aislada o con objetivos contrapuestos.
- Gestión basada en resultados: A diferencia de la burocracia tradicional enfocada en procesos, este centro se orientaría al cumplimiento de metas específicas (por ejemplo, reducir brechas de infraestructura o mejorar indicadores de seguridad).
- Superación de la fragmentación: Busca eliminar la duplicidad de funciones y la ineficiencia que a menudo ocurre cuando diferentes sectores del Estado no se comunican, lo cual ha sido una causa histórica de la parálisis en la ejecución de proyectos públicos.
¿Es viable?
El debate sobre la viabilidad de un «Centro de Gobierno» en el Perú presenta desafíos importantes:
- Desafío institucional: Aunque el concepto es técnicamente sólido y se utiliza en varios países de la OCDE para mejorar la efectividad, su éxito en el Perú depende de la voluntad política. Existe el riesgo de que, si no se diseña correctamente, se convierta en una instancia más de burocracia que ralentice el flujo de decisiones en lugar de acelerarlo.
- Resistencia burocrática: Los ministerios suelen ser «islas» con sus propias agendas y presupuestos. Implementar una autoridad superior que les exija alineación estratégica requiere una reforma profunda de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo y una capacidad real del presidente para imponer disciplina y coherencia en su gabinete.
- Continuidad y política: La alta rotación de ministros y funcionarios en el Perú es el mayor enemigo de cualquier planificación estratégica. Para que esta reforma sea viable, el centro no debe depender del capricho del gobierno de turno, sino consolidarse como una política de Estado con personal técnico de carrera que garantice la continuidad a largo plazo.
- El rol de la PCM: Actualmente, la PCM ya tiene facultades de coordinación. La viabilidad de la propuesta de Fuerza Popular dependería de si se trata simplemente de un cambio de nombre o de una reingeniería real de sus funciones, facultades y capacidad operativa para sancionar o corregir rumbos en tiempo real.
En conclusión, la propuesta es técnicamente una herramienta estándar en estados modernos para mejorar la eficiencia, pero su éxito real en el Perú enfrentaría la barrera de la inestabilidad política y la resistencia a perder cuotas de poder dentro de los ministerios sectoriales.

