La trampa de la fragmentación
Para Tuesta Soldevilla, el primer factor que empuja al elector hacia el ausentismo o el voto nulo es la «dispersión extrema». Con un número inédito de organizaciones políticas en competencia —cerca de 39 partidos inscritos—, el ciudadano promedio se enfrenta a un laberinto de siglas y rostros sin identidad clara. Esta sobreoferta, lejos de democratizar, genera una fatiga informativa que termina por alejar al votante de las mesas de sufragio.
«Estamos reproduciendo el tema de la baja representatividad», señala el analista, subrayando que cuando existen tantas opciones con porcentajes de intención de voto ínfimos (entre el 1% y el 3%), el elector siente que su voto se diluye en un mar de intrascendencia.
El nuevo «Umbral de Hierro»
Un punto crítico en el análisis de Tuesta es la nueva configuración de la valla electoral (umbral de representatividad). Para las elecciones de 2026, las exigencias se han duplicado:
- Condición doble: Los partidos no solo deben superar el 5% de los votos válidos a nivel nacional, sino que ahora deben obtener un número mínimo de escaños en ambas cámaras (siete diputados y tres senadores).
- El efecto exclusión: Tuesta advierte que esta regla podría dejar fuera de juego a la gran mayoría de los partidos, haciendo que solo cinco o seis organizaciones logren ingresar al Congreso. Esta percepción de que «votar por un partido pequeño es tirar el voto» es, según el experto, un incentivo directo para quedarse en casa.
La ausencia de líderes y el «formalismo» interno
El politólogo critica duramente el carácter «meramente formal» de las elecciones internas. Al haberse eliminado las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la ciudadanía ha perdido el primer contacto vinculante con los candidatos. «La mayoría son listas únicas; el resto es simplemente un formalismo», afirma Tuesta, sugiriendo que la falta de una verdadera competencia interna despoja a los candidatos de legitimidad antes incluso de empezar la campaña general.
Desconexión regional
Finalmente, el análisis apunta a una desconexión territorial. Muchos partidos nacionales no han logrado presentar listas en la mayoría de las circunscripciones regionales. Esta ausencia de candidatos locales bajo siglas nacionales rompe el vínculo de representación, provocando que en vastas zonas del país el elector no encuentre una opción que sienta cercana, optando finalmente por la abstención.
El diagnóstico de Fernando Tuesta es claro: el Perú se encamina a un proceso donde la legitimidad de los elegidos podría ser la más baja de las últimas décadas, producto de un sistema que castiga la representatividad en aras de una fragmentación inmanejable.

