La relación entre Colombia y Ecuador ha alcanzado un nuevo punto de quiebre. El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha anunciado que presentará una demanda penal por calumnia contra su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, tras ser vinculado indirectamente con el narcotraficante José Adolfo Macías Villamar, alias «Fito».
La polémica surgió a raíz de una entrevista de Noboa con la revista colombiana Semana, en la que el mandatario ecuatoriano afirmó que, durante una visita de Petro a la ciudad de Manta en 2025, este se habría reunido con miembros de la Revolución Ciudadana que, supuestamente, mantenían nexos con el capo del narcotráfico. Aunque Noboa no confirmó un encuentro directo entre Petro y «Fito», la insinuación fue suficiente para que el presidente colombiano activara acciones legales.
Defensa y rechazo del mandatario colombiano Petro ha negado rotundamente cualquier irregularidad durante aquel viaje, asegurando que su estancia en Manta respondió únicamente a actividades oficiales tras asistir a la posesión presidencial de Noboa en Quito. El mandatario colombiano subrayó que su seguridad fue garantizada en todo momento por el propio Ejército ecuatoriano, por orden del gobierno de Noboa.
«He decidido demandar penalmente al presidente Noboa por su calumnia», escribió Petro en sus redes sociales, calificando las acusaciones como un intento de ensuciar su imagen. Además, recordó con ironía que, durante su visita, fue tratado con «displicencia» por Noboa, atribuyéndolo a sus exigencias previas por la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas.
Un deterioro bilateral sin precedentes Este conflicto legal es solo un síntoma más del grave deterioro de las relaciones entre ambos países. La disputa, que ya había escalado al plano comercial con una guerra de aranceles y la llamada a consultas de embajadores, evidencia la profunda fractura diplomática entre Bogotá y Quito. Mientras ambos gobiernos se mantienen en una postura de enfrentamiento, la región observa con preocupación cómo la retórica política continúa desplazando cualquier posibilidad de diálogo constructivo.

