En una reciente reflexión sobre la situación que atraviesa el Perú tras los comicios de 2026, un reconocido pedagogo de Chiclayo señaló que la inestabilidad y los cuestionamientos al proceso electoral no son solo un problema institucional, sino la manifestación de una profunda crisis social asociada a la pérdida de valores.
Según el pedagogo Jesús Alberto Paiba
- El origen educativo: El especialista argumentó que la desconfianza generalizada y la polarización extrema son síntomas de una educación que ha dejado de lado la formación ciudadana y ética. Sostiene que, sin una base sólida de valores en las nuevas generaciones, la política se convierte en un campo de batalla de intereses personales en lugar de servicio público.
- Desconexión social: Según su visión, la crisis política actual representa una fractura entre la sociedad y sus representantes. El pedagogo enfatiza que la falta de integridad y empatía en los líderes políticos es un reflejo de lo que se ha permitido o normalizado dentro de la estructura social y educativa del país.
- La ética como solución: Para el experto, la salida a la crisis no es solo técnica (como auditorías o nuevas leyes), sino que requiere un retorno a los valores fundamentales como la honestidad, el respeto por las instituciones y la tolerancia hacia las ideas ajenas. Propone que las escuelas y universidades deben jugar un rol más activo en la reconstrucción del tejido social.
- Impacto en la convivencia: Advirtió que, si no se aborda este trasfondo moral, cualquier resultado electoral seguirá siendo fuente de conflicto. La crisis de valores provoca que el ciudadano no busque la verdad, sino únicamente aquello que reafirme sus propios sesgos, alimentando la división en la población.
Este enfoque invita a mirar más allá de las cifras electorales y las pugnas entre partidos, poniendo el foco en la necesidad de una reforma profunda en la formación cívica y moral del ciudadano peruano para fortalecer la democracia a largo plazo.

