Un alarmante informe publicado por la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha denunciado que el año 2026 se perfila como uno de los más letales para la prensa en la historia reciente. Según el documento, las fuerzas israelíes son responsables de aproximadamente el 64% de los asesinatos de periodistas registrados en todo el mundo durante el presente año, en el contexto del conflicto que mantiene en el Medio Oriente.
Cifras devastadoras: De acuerdo con la organización, la gran mayoría de estos profesionales de la comunicación perdieron la vida en la Franja de Gaza y el sur del Líbano. RSF destaca que el número de víctimas en estos territorios supera con creces el de cualquier otro conflicto activo actualmente, incluidos los de Ucrania o Sudán.
Ataques selectivos: El informe de RSF plantea acusaciones graves, señalando que en varios casos existen indicios de que los ataques fueron deliberados. A pesar de que los periodistas portaban chalecos y cascos claramente identificados con la palabra «PRESS», fueron alcanzados por ataques de precisión, drones o fuego de artillería.
Impacto en la cobertura informativa: La organización advierte que el asesinato sistemático de comunicadores locales (quienes representan la mayoría de las víctimas) está creando un «agujero negro informativo». Ante la prohibición de entrada a la prensa internacional de forma independiente, los periodistas locales son los únicos ojos del mundo en la zona, y su desaparición impide la documentación de posibles crímenes de guerra.
Llamado a la justicia internacional: RSF ha instado a la Corte Penal Internacional (CPI) a incluir estos casos en sus investigaciones en curso. Exigen que los ataques contra periodistas sean tratados como crímenes de guerra y que se ponga fin a la impunidad que rodea estas muertes.
Respuesta oficial: Por su parte, el Ejército de Israel ha mantenido que no toma como objetivo a los periodistas intencionadamente, argumentando que las muertes ocurren en zonas de combate activo donde los reporteros se encuentran en proximidad a operativos militares contra grupos armados.
Este informe pone de relieve la extrema peligrosidad de ejercer el periodismo en la región y la urgente necesidad de mecanismos de protección más efectivos para quienes informan desde el frente de batalla.

