La batalla por el control de la justicia. La Corte Superior Nacional de Justicia Penal Especializada o, para ser más breves, la Corte Penal Nacional, que ve los casos criminales más complejos e importantes del país, ha entrado en implosión, luego de que el 22 de junio último se dispuso la incorporación de 12 nuevos magistrados: ocho jueces superiores y cuatro de primera instancia, recién nombrados por la Junta Nacional de Justicia.
Las presiones para esta trifulca vienen de todos lados y sus consecuencias son todavía impredecibles para el sistema judicial y el desarrollo de los casos. Hay muchos intereses involucrados. Aquel que tenga el control de esta corte tiene en sus manos el sistema de justicia. Hay que precisar que algunas presiones son de naturaleza interna normal, pero también hay fuerzas externas que aprovechan la situación para azuzar el conflicto. El trámite de los casos ya se vio afectado el martes 23 de junio y continúa en este momento.
Además, en toda esta situación, hay una pésima coordinación y una lamentable falta de comunicación entre el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, la presidencia de la Corte Penal Nacional y los nuevos jueces, que llegan con sus propias aspiraciones profesionales y personales. Estos últimos se están organizando o, incluso, es posible que ya vengan organizados, y están convocando a una Sala Plena para este jueves 24 de junio.
Aspiraciones y presiones
Creada en el 2018, la Corte Penal Nacional está integrada por jueces superiores titulares de diversas cortes de justicia del país convocados por la Sala Penal de la Corte Suprema y, en los últimos años, por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial (CEPJ) para integrar este sistema especializado hasta que la Junta Nacional de Justicia nombrara a jueces titulares propios. Esto último es lo que ha empezado a suceder, de forma masiva.
El estatuto de creación de la corte establece que, cuando tenga más de un tercio de jueces superiores titulares propios, podrá constituir su Sala Plena para dirigir sus actividades. La JNJ se ha apresurado a elegir ese número. En mayo nombró a nueve jueces superiores, más dos elegidos un año antes. Hoy suman 11 de un total de 25. Es el número suficiente para autoconvocarse a Sala Plena.
A partir de la instalación de la Sala Plena pueden elegir a su propio presidente para completar el actual periodo, del 1 de enero del 2025 al 31 de diciembre del 2026, por lo que este tendría un mandato de solo seis meses o menos, incluso. Las elecciones normalmente se realizan el primer jueves de diciembre, cada dos años. Este año corresponden elecciones.
Conformación de las salas
Pero, ante la eventualidad de que la elección de un nuevo presidente por unos meses genere un trastorno en el manejo de los procesos, el CEPJ decidió mantener al actual presidente, Jhonny Hans Contreras Cuzcano, hasta diciembre del 2026. El primer jueves de diciembre se elegirá a un nuevo titular, entre los jueces recién nombrados por la JNJ, para el periodo 2027-2028.
El CEPJ no ha dicho nada del funcionamiento de la Sala Plena, por lo que puede convocarse. Solo ha limitado la posibilidad de elegir a un nuevo presidente de la Corte Penal Nacional y este es el que puede reconformar salas o, como ha sucedido ahora, el Consejo Ejecutivo.

