El nuevo presidente del Tribunal Constitucional (TC), Helder Domínguez Haro, se refirió a la crisis institucional que originó la renuncia irrevocable de su predecesora, la magistrada Luz Pacheco, y reconoció que los integrantes de la institución atraviesan un periodo de «reflexión conjunta» con el propósito de superar este episodio a fin de enfocarse en los desafíos jurisdiccionales del presente año.
«Lamentamos todos los magistrados haber llegado a esta situación, que significa tratar de solucionar los problemas del Tribunal Constitucional«, dijo en Ampliación de Noticias.
En cuanto al origen de la disputa interna, que se remite a la situación laboral de un funcionario administrativo que perdió la confianza de la expresidenta; Domínguez Haro defendió la posición mayoritaria y señaló que ello responde al modelo orgánico de la entidad.
El titular del TC precisó que el Pleno constituye el órgano supremo de gobierno y que el rol del presidente recae en ser un primero entre iguales para efectos netamente de representación, ya que las decisiones sustanciales son de carácter colegiado.
En esa línea, el magistrado argumentó que los ceses o designaciones de los altos funcionarios requieren de forma obligatoria un acuerdo previo del colegiado. Por tanto, cuestionó que se buscara dejar sin efecto un cargo de confianza mediante una resolución unilateral que no fue sometida a la votación ni al escrutinio del Pleno, pues existe un «deber inexcusable» de cumplir con el reglamento interno de la institución.
Caso Vladimir Cerrón
El magistrado abordó también la denuncia de la expresidenta Pacheco referida a un presunto manejo irregular para acelerar la vista de un hábeas corpus en favor de Vladimir Cerrón. Al respecto, Domínguez Haro rechazó estas afirmaciones de manera tajante, y aseguró que se determinó la inexistencia de procedimientos anómalos tras la revisión de un informe elaborado por la Secretaría General, el cual obtuvo la total conformidad del Pleno.
El magistrado explicó que la intención de la mayoría era someter la causa a debate inicial para que los tribunos pudieran tomar conocimiento y profundizar en una materia calificada como compleja, por lo que negó que el objetivo final fuera forzar una votación inmediata.
Asimismo, añadió que la naturaleza de los procesos constitucionales es elástica y flexible en comparación con los procesos ordinarios, y se le da prioridad a la plena vigencia de los derechos de la persona en caso de duda.
Finalmente, Domínguez Haro detalló que asume la conducción del máximo intérprete de la Constitución frente a un enorme desafío institucional, pues en la actualidad existen 8104 expedientes pendientes de resolución.

