Carlos Díaz-Rosillo, exasesor del expresidente estadounidense Donald Trump y actual colaborador del gobierno de Keiko Fujimori, se pronunció sobre el rumbo del nuevo Consejo de Ministros y analizó el primer mensaje a la Nación de la mandataria.
Al ser consultado sobre las dinámicas de trabajo y las posibles discrepancias con la jefa de Estado en un gabinete que incluye hasta a dos excandidatos presidenciales, Díaz-Rosillo precisó que los ministros tienen la obligación de dar su mejor opinión, pero están sujetos a acatar las «órdenes» de la mandataria.
«En el momento en que cualquier ministro, sea cual sea, no cumpla con las órdenes de la presidenta -eso no quiere decir que tiene que estar de acuerdo con ella, al contrario, tiene que dar su mejor opinión, incluso cuando están en desacuerdo con ella-, en el momento en que no sigan la línea, las órdenes de la presidenta, quedan solamente dos opciones: o renunciar o que los boten», dijo en Ampliación de Noticias de RPP.
Falta de autocrítica
Respecto al primer discurso de Keiko Fujimori, Díaz-Rosillo lo valoró de forma positiva, destacando principalmente su brevedad y eficacia.
«A mí me pareció un mensaje extraordinario por varias razones. Número uno, un mensaje corto, directo, al grano. Nadie, por muy bueno que sea el mensaje, quiere escuchar un mensaje de cuatro o de cinco horas», señaló, indicando que el mencionar los días que le quedan de mandato demuestra que será «un gobierno de ‘acción ya‘».
Frente a las críticas referidas a la falta de autocrítica por el rol de Fuerza Popular en las recientes crisis institucionales, Díaz-Rosillo argumentó que el discurso de investidura no era el momento adecuado para ello.
«No creo que era el momento para eso. Ella ha admitido repetidamente, incluso en la campaña (…) admitió los errores cometidos: dijo que aprendió de los errores, cosa que los políticos usualmente no hacen. Lo hizo con mucha sinceridad», justificó.
Sobre la omisión de temas urgentes y fundamentales, como las políticas para la mujer o el diseño de la descentralización regional, aseguró que los vacíos se irán resolviendo con la gestión diaria.
«En un discurso de unos 40 minutos no se pueden cubrir todos los temas y, por lo tanto, por definición, van a haber omisiones», aseveró.
Respaldo a las designaciones ministeriales
El colaborador presidencial también aprovechó para responder a los cuestionamientos en torno a nombramientos específicos en el gabinete. Sobre la designación de Carlos Espá como canciller de la República, criticado por su labor previa en la Embajada de los Estados Unidos, mencionó que no habría injerencia o presión extranjera.
«Si hubiera sido puesto por petición del Gobierno Americano, lo entiendo perfectamente. Pero no es el caso. Estoy convencido de que el canciller Espá va a defender los intereses del Perú», remarcó.
De igual forma, defendió la decisión de colocar a César Astudillo a la cabeza del Ministerio del Interior, argumentando que cuenta con «muchísima experiencia en el tema de seguridad ciudadana».
Además, enfatizó que quienes asumen estos cargos ministeriales deben tener una amplia capacidad de liderazgo más allá del conocimiento técnico: «Tienen que ser gestores. Un gestor que pueda gobernar su ministerio con amplio criterio para poder tomar decisiones y asesorar a la presidenta», concluyó.

