La Junta Nacional de Justicia (JNJ) declaró desierto el concurso público de méritos destinado a elegir al nuevo jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). La medida, adoptada por unanimidad, se ejecutó luego de la renuncia y exclusión de los dos únicos postulantes que se mantenían en la etapa final del proceso, dejando al ente encargado de los nombramientos sin opciones para designar al titular definitivo.
En la resolución se excluye al postulante Carlos Martín Eulalio Loyola Escajadillo «al haberse verificado que el postulante omitió declarar dos procesos judiciales que se encuentran en trámite al momento de su postulación». Ello, luego de que Amparo Ortega Campana renunciara a la postulación el último 23 de junio por problemas personales de salud.
Este traspié institucional ocurre en un momento delicado para la ONPE, que actualmente es dirigida de manera interina por Bernardo Pachas y que en los últimos días se han revelado conflictos internos de cara a las próximas Elecciones Regionales y Municipales.
La anulación del concurso se suma a la crisis desatada por la salida del exsecretario general de la ONPE Elar Bolaños, quien presentó una carta de renuncia en la que denunció presuntas interferencias en su computadora privada.
Frente a este escenario, la jefatura interina a cargo de Bernardo Pachas decidió rechazar la dimisión y argumentó una total falta de pruebas que sustenten las acusaciones. En su lugar, Pachas procedió a cesar a Bolaños, al tratarse de un puesto de confianza, y encargó a la secretaría técnica el inicio de procesos disciplinarios para determinar la veracidad de los hechos.
Impacto en la confianza pública
En una reciente entrevista en Ampliación de Noticias de RPP, el experto en derecho electoral José Manuel Villalobos analizó el caso y advirtió sobre el impacto negativo en la confianza ciudadana.
El abogado señaló que el hecho de que un funcionario de tan alto nivel denuncie este tipo de situaciones genera un inevitable sinsabor en la opinión pública. Asimismo, advirtió que estos escándalos solo agravan la imagen de la institución, ya que alimentan las sospechas de la población sobre presuntas irregularidades al interior del ente electoral, especialmente considerando los cuestionamientos previos que ya arrastraba la entidad.
Con el concurso declarado desierto por la JNJ y las recientes disputas en sus oficinas, la ONPE deberá afrontar los próximos retos del calendario electoral bajo un mandato interino.

