Al menos 19 alcaldes distritales de Lima han optado por postular como regidores en las próximas elecciones municipales, pese a la prohibición de reelección inmediata para el cargo de alcalde. Según explicó el abogado y especialista en temas electorales José Naupari, esta posibilidad está permitida por la ley, pues los candidatos buscan acceder a un cargo distinto al que actualmente ocupan.
En diálogo con RPP, Naupari señaló que la prohibición de reelección «tiene que interpretarse de manera restrictiva». En ese sentido, precisó que la restricción solo aplica a quienes buscan postular nuevamente al mismo cargo para el que fueron elegidos.
«En la medida en que estaría postulando a un cargo de naturaleza diferente, no aplica jurídicamente la prohibición de la reelección. Por eso es que justamente se está haciendo esta figura», indicó.
Pese a los cuestionamientos que ha generado esta modalidad, Naupari sostuvo que los organismos electorales no pueden evaluar escenarios hipotéticos durante la etapa de inscripción de candidaturas.
«El Jurado Electoral Especial y luego el Pleno del JNE no pueden especular. Por ejemplo, puede que de repente ganes o no ganes, o puede que incluso si ganas, de repente te peleas con el titular y el titular no se quiere autovacar y se queda en el cargo», mencionó.
Consultado sobre si esta estrategia constituye una «trampa a la ley», respondió que no podría decirse en estricto como tal. No obstante, reconoció que desde el lado ético, la situación «no se ve muy bien».
Hijos de alcaldes buscan salir elegidos
Por otra parte, se mencionaron los casos de los alcaldes salientes de Puente Piedra y el Rímac, quienes postulan como regidores, mientras que sus hijos buscan acceder a las alcaldías de esos distritos.
En dichas situaciones, el especialista explicó que la legislación actual tampoco prohíbe formalmente este tipo de postulaciones y tampoco hay una restricción respecto a su afiliación a algún partido. «Nuevamente entramos en el plano ético: no se ve muy bien, pero jurídicamente no es ni ilegal ni inconstitucional», sostuvo.
Si bien mencionó que se podría deslizar una suerte de «nepotismo», este no sería el caso, ya que las normas sobre esta práctica se refieren a situaciones donde una autoridad designa o influye en la contratación de un pariente, situación diferente a un proceso electoral, donde la decisión corresponde a los ciudadanos.
«Quien terminaría decidiendo la conformación de la lista es la ciudadanía, siendo que podría darse el caso de que no gane la lista, con lo cual el hijo no entra como alcalde, pero el papá entra como regidor eventualmente en esa situación», indicó.
Asimismo, recordó que, según la Ley Orgánica de Municipalidades, el primer regidor puede asumir las funciones de alcalde en casos de vacancia, suspensión o ausencia.
Cambios en la legislación
Respecto a la reelección de autoridades municipales, Naupari refirió que esta podría ser viable, aunque requiere ajustes que eviten ventajas indebidas derivadas del ejercicio del cargo.
«Si tú estás en un cargo de poder, tienes la tentación de usar el presupuesto para hacer clientelismo, para infringir neutralidad. Encima, recordemos que la neutralidad no se sanciona con la primera infracción, sino con reincidencia. Entonces, tienes mucho poder en la mano cuando tú te vas a la reelección, sobre todo a nivel municipal», precisó.
Algunas alternativas que planteó consideran la posibilidad de exigir la renuncia previa de las autoridades que busquen postular nuevamente.
«Es decir, ¿quieres ir a la reelección? Bueno, vete antes», estableciendo condiciones a la reelección.
Consultado sobre las recientes modificaciones legislativas relacionadas con los requisitos de participación de los partidos políticos, que reducen el número de municipios y de regiones en los que hay que poner candidatos, explicó que una de estas normas redujo de 50 % a 30 % el porcentaje de circunscripciones regionales en las que las organizaciones políticas deben presentar candidaturas para mantener su inscripción.
El abogado señaló que cuando la norma fue aprobada, ya se conocían los resultados de las elecciones primarias y era posible identificar qué agrupaciones enfrentaban dificultades para cumplir los requisitos establecidos.

