La presión de Washington sobre Teherán no cede. El Departamento de Guerra de Estados Unidos ha confirmado una nueva operación de interdicción marítima: las fuerzas estadounidenses interceptaron y abordaron el buque cisterna M/T Majestic X, una embarcación sin bandera que transportaba petróleo de origen iraní a través del océano Índico.
El Pentágono, bajo la jurisdicción del Comando del Indopacífico (Indopacom), difundió imágenes de la operación, donde se observa a las tropas estadounidenses tomando control del navío. Este incidente marca la segunda incautación de este tipo en tan solo tres días, tras el abordaje previo del tanquero M/T Tifani.
Una estrategia de asfixia financiera Estas acciones forman parte de una campaña sistemática para desarticular las redes ilícitas de financiamiento de Irán mientras persiste el actual alto el fuego. Con esta reciente incautación, el balance del bloqueo naval estadounidense asciende a al menos 31 buques interceptados desde el inicio de las operaciones.
Para sostener este cerco, EE. UU. mantiene un despliegue masivo en la zona: más de 10,000 militares, 17 navíos de guerra y cerca de 100 aeronaves patrullan las rutas para asegurar que ningún cargamento iraní logre sortear el bloqueo.
Crisis interna y diplomacia en pausa En paralelo al frente militar, la administración de Donald Trump mantiene el alto el fuego de manera indefinida, a la espera de que el Gobierno de Irán presente una propuesta de acuerdo unificada y convincente. A pesar de la posibilidad de retomar las negociaciones de paz este viernes en Pakistán, el panorama se ha visto alterado por inestabilidades internas en Washington, incluyendo la reciente salida del secretario de Marina, John Phelan, tras reportes de tensiones en la jefatura militar.
La postura de Estados Unidos se mantiene firme: las aguas internacionales no serán utilizadas como escudo para actores sancionados, elevando la apuesta en este pulso geopolítico que mantiene al mundo en vilo.

