La demanda global de cobre experimentará un crecimiento acelerado en las próximas dos décadas, alcanzando los 42 millones de toneladas para el año 2040, según estimaciones presentadas por especialistas en un reciente foro minero. Este incremento exponencial, impulsado principalmente por la transición energética, la descarbonización de la economía global y el auge de la electromovilidad, plantea un desafío logístico y de inversión sin precedentes para la industria extractiva mundial y, en particular, para el Perú.
Para cubrir este déficit de oferta proyectado frente a la creciente necesidad de electrificación, los expertos advirtieron que la industria debe acelerar drásticamente el desarrollo de nuevos proyectos mineros. Según los cálculos expuestos, para satisfacer el mercado en los próximos 15 años, el sector requiere poner en marcha una capacidad productiva equivalente a la construcción y puesta en operación de «dos proyectos del tamaño de Antamina» cada año a nivel mundial.
Desafíos y oportunidades para el Perú:
- Rol estratégico del país: Perú, como uno de los principales productores de cobre a nivel global, se encuentra en una posición privilegiada para captar parte de esta demanda. Sin embargo, los especialistas enfatizaron que el país no debe dar por sentada su competitividad, dado que otros países también están buscando atraer capitales para sus propios proyectos mineros.
- Complejidad de los nuevos proyectos: La puesta en marcha de grandes operaciones mineras enfrenta hoy retos mayores que en el pasado. Se citaron factores como la necesidad de una infraestructura básica robusta, el cumplimiento de estándares ambientales cada vez más rigurosos, y la gestión de la conflictividad social en las zonas de influencia directa.
- Inversión en exploración: Para alcanzar las metas planteadas, el sector subrayó la urgencia de fortalecer la cartera de exploración. «El cobre no se encuentra de la noche a la mañana; el ciclo desde que se descubre un yacimiento hasta que produce el primer concentrado puede durar más de una década», se detalló durante la exposición.
- Brecha de infraestructura: La minería requiere energía eléctrica barata y sostenible, así como carreteras y puertos eficientes. El éxito del sector minero peruano hacia el 2040 dependerá no solo de la geología, sino de la capacidad del Estado para garantizar condiciones de competitividad que permitan viabilizar la inversión privada.
El consenso entre los analistas del sector es que la «era del cobre» recién comienza, impulsada por la necesidad de minerales críticos para tecnologías limpias como turbinas eólicas, paneles solares y baterías para vehículos eléctricos. No obstante, la advertencia central es que, sin una política pública clara que agilice los permisos y garantice la seguridad jurídica, el Perú corre el riesgo de no aprovechar el potencial de esta ventana de oportunidad histórica en el mercado internacional.

