Corea del Norte registró la visita de aproximadamente 7.000 turistas provenientes de Rusia durante el año 2025, marcando una cifra significativa en el intercambio entre ambos países. Este flujo de visitantes se da en un contexto de estrechamiento de los lazos diplomáticos, militares y económicos entre Moscú y Pionyang, que ha facilitado la reapertura de rutas turísticas que permanecieron cerradas durante gran parte de la pandemia y los años posteriores de aislamiento estricto del régimen norcoreano.
La cifra, reportada por fuentes diplomáticas y medios locales, refleja un interés creciente por parte del mercado ruso, motivado en gran medida por la oferta de viajes organizados y la búsqueda de destinos «alternativos» bajo los acuerdos de cooperación suscritos entre ambas naciones.
Detalles del intercambio turístico:
Rutas y facilidades: La mayoría de los viajes se articularon mediante paquetes turísticos especializados que incluyen visitas a la capital, Pionyang, y a centros de esquí y zonas costeras promocionadas por el régimen. Las facilidades migratorias y los vuelos directos habilitados entre ciudades rusas y norcoreanas han sido factores clave para este incremento.
Contexto geopolítico: Analistas internacionales coinciden en que el turismo es solo una pequeña parte de una relación mucho más amplia. La colaboración, que ha incluido el intercambio de tecnología, recursos y personal, también se ha traducido en una mayor presencia de ciudadanos rusos en suelo norcoreano por razones de cooperación técnica, académica y política.
Control estricto: A pesar del aumento en las visitas, el régimen norcoreano mantiene un control extremadamente rígido sobre los movimientos de los turistas. Los viajes suelen realizarse bajo esquemas de supervisión constante y visitas a sitios preaprobados, alineados con la propaganda estatal que busca proyectar una imagen de estabilidad y desarrollo ante los ciudadanos de países aliados.
Balance del sector: Para Pionyang, el turismo ruso se ha convertido en una fuente de divisas extranjeras en un momento en que el país enfrenta severas sanciones internacionales que limitan su acceso a mercados financieros globales. Por su parte, para Moscú, este intercambio simboliza la consolidación de una alianza estratégica frente al aislamiento occidental.
El aumento en la cifra de visitantes marca una tendencia que, según los observadores, podría continuar expandiéndose durante el presente año, siempre que se mantengan las condiciones políticas actuales que permiten esta estrecha cooperación entre el Kremlin y el gobierno de Kim Jong-un.

