José Elice, ex oficial mayor del Congreso de la República, explicó este lunes los mecanismos técnicos y políticos que las bancadas emplearán para definir la conformación de las comisiones de trabajo en el actual Parlamento bicameral.
En el programa en Prueba de Fuego de RPP, Elice subrayó que esta distribución no debería responder a un acto arbitrario, sino a una métrica establecida por el número de integrantes de cada agrupación.
En ese sentido, indicó que este proceso debe tener como ejes de la negociación la proporcionalidad y la especialización técnica entre los grupos parlamentarios.
El rol de la Junta de Portavoces y los principios de asignación
El ex oficial mayor precisó que la negociación ocurre en la Junta de Portavoces, órgano que se mantiene tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados tras la eliminación del Consejo Directivo.
De acuerdo con Elice, la asignación de las comisiones se rige por tres principios fundamentales: la pluralidad, para garantizar la participación de los grupos; la proporcionalidad, basada en el número de parlamentarios; y la especialización, que busca que los legisladores integren grupos de trabajo afines a sus conocimientos, como médicos en Salud o especialistas en el sector correspondiente.
«La negociación ocurre en el órgano que tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados se llama Junta de Portavoces, que es la reunión de los portavoces de los grupos parlamentarios que participan y deciden con votos proporcionales al número de parlamentarios que tiene cada grupo», dijo Elice.
La nueva clasificación de las comisiones y el fin de la comisión de Fiscalización
Dentro de la nueva estructura bicameral, Elice explicó las comisiones se dividen en ordinarias legislativas, equivalentes a las del sistema anterior, y ordinarias no legislativas, que operarán como comisiones especiales en áreas como Ética o Inteligencia.
De acuerdo con el especialista, una novedad relevante es la instauración de la Comisión Bicameral de Presupuesto, la cual deberá ser coordinada entre ambas cámaras.
Respecto a la tradicional Comisión de Fiscalización, Elice dijo que este grupo de trabajo «ya no está» y aclaró que el control político no debe centralizarse, sino que es una función intrínseca de todas las comisiones ordinarias encargadas de supervisar sus respectivos sectores.
«El control parlamentario es permanente y las comisiones ordinarias deben no solamente estudiar y pronunciarse mediante dictámenes sobre las proposiciones de ley, sino hacer seguimiento a las políticas sectoriales», dijo.
Sobre la dinámica entre cámaras, el especialista describió al Senado como la instancia revisora final que posee la potestad de aprobar, modificar o archivar los proyectos provenientes de los diputados sin necesidad de retorno.
«Entonces, el Senado es la aduana legislativa en el Congreso, el Senado es el que revisa si esto pasa o no pasa», afirmó.

