Altos funcionarios de los servicios de inteligencia de la República Checa, Letonia y Suecia han planteado la posibilidad de que Rusia realice una prueba inminente contra la Alianza del Atlántico Norte (OTAN), advirtiendo que un eventual ataque o provocación podría registrarse en cuestión de meses y no de años.
Las alertas, reveladas en entrevistas concedidas al periódico británico The Guardian, coinciden con los recientes señalamientos del primer ministro polaco, Donald Tusk, quien alertó ante el parlamento de su país sobre posibles ofensivas rusas con drones o misiles en territorio aliado para poner a prueba si la garantía de defensa colectiva del Artículo 5 es más teórica que práctica.
La advertencia de Tusk fue calificada como sólida y bien documentada por el presidente francés, Emmanuel Macron, el último viernes a días de celebrarse la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York y en medio de una intensificación de los ataques aéreos en la guerra en Ucrania.
Escenarios de incursión y guerra híbrida
El jefe del servicio de seguridad BIS de la República Checa, Michal Koudelka, señaló en una entrevista con The Guardian en la sede de la agencia en Praga que los planes del Kremlin podrían contemplar un incremento en la actividad de drones, incursiones limitadas en territorios fronterizos con Rusia, provocaciones de bandera falsa y campañas masivas de influencia.
Según la evaluación de la inteligencia checa, esta estrategia de «escalar para desescalar» busca presionar a las naciones europeas para que reduzcan o abandonen su respaldo militar a Kiev.
«Ellos creen que si escalan lo suficiente, los países europeos decidirán no apoyar a Ucrania», dijo Koudelka, según fue citado por el diario británico.
De acuerdo con las observaciones de los servicios de seguridad, las operaciones de Moscú están evolucionando desde incendios y ataques aleatorios hacia objetivos estratégicos de la infraestructura ferroviaria, logística de apoyo a Ucrania y la industria militar de defensa.
Postura de los países bálticos
Por su parte, las autoridades de inteligencia en los países bálticos han mantenido una postura más cautelosa sobre una invasión militar abierta, argumentando que las fuerzas rusas se encuentran fuertemente comprometidas en Ucrania.
Representantes de la región advirtieron que exagerar la posibilidad de un ataque inminente puede favorecer directamente las operaciones psicológicas del Kremlin orientadas a infundir temor, generar incertidumbre y perjudicar la estabilidad social y económica de las naciones occidentales.
En ese sentido, el director general del servicio de seguridad estatal de Letonia (VDD), Normunds Mezviets, precisó en Riga que, si bien existen indicios de que Moscú se prepara para acciones más decisivas en Europa, aún se evalúa si responden a planes concretos o a una campaña general de desestabilización.
«No vemos indicios de un ataque inminente […] Sigue siendo una pregunta abierta si tienen planes directos y concretos o si simplemente se enmarca en sus intentos generales de sembrar miedo e incertidumbre en la sociedad occidental», dijo Mezviets a The Guardian.
En esa misma línea, Jonatan Vseviov, secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores de Estonia, descartó acciones inminentes desde Moscú.
«Si hay razones para temer un ataque, tengan la seguridad de que lo dejaremos claro. Hasta entonces, mantengan la calma, sigan adelante y apoyen a Ucrania», manifestó el funcionario estonio en su cuenta en X.
Frente a las desmentidas oficiales del Kremlin sobre intenciones agresivas contra la Alianza, los líderes de inteligencia en Europa expresan un profundo escepticismo respecto a la voluntad real de Rusia para negociar, percibiendo los movimientos de Moscú como una escenificación táctica mientras intenta alcanzar sus objetivos estratégicos por la fuerza.
Cambio de objetivos en la campaña de sabotaje
Los jefes de inteligencia consultados por The Guardian coincidieron en que la campaña de sabotajes rusos en suelo europeo tiende a intensificarse.
De acuerdo con las observaciones de los servicios de seguridad, las operaciones de Moscú están evolucionando desde incendios y ataques aleatorios hacia objetivos estratégicos de la infraestructura ferroviaria, logística de apoyo a Ucrania y la industria militar de defensa.
A esto se suma el reciente incidente registrado con un dron armado en el aeropuerto de Leipzig, Alemania, evento que el jefe de la inteligencia militar de Suecia, Thomas Nilsson, catalogó como un cambio de reglas de juego por el riesgo directo sobre vidas humanas e infraestructura crítica.
«Tener un dron UAV armado enviado a un aeropuerto concurrido en el centro de Europa… Si hay ataques que podrían resultar en pérdidas de vidas o pérdidas de infraestructura muy crítica que tengan una enorme implicación para la sociedad, creo que eso cambia las reglas del juego», dijo Nilsson.
«Vemos que buscan atacar la infraestructura ferroviaria, la infraestructura de apoyo a Ucrania. En este momento vemos un avance hacia objetivos de la industria de defensa», dijo Mezviets, director general del VDD.
«Ahora cada incendio o cada falla debe ser investigada por los servicios de inteligencia como un potencial ataque terrorista, y ese es un buen resultado para ellos», dijo por su parte Koudelka, director del BIS checo.
Escepticismo sobre las negociaciones de paz
Paralelamente a la escalada sobre el terreno, la administración estadounidense ha realizado intentos por reimpulsar conversaciones de paz mediante misiones diplomáticas a Moscú y Kiev, incluyendo visitas del director de la CIA, John Ratcliffe, y de los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner.
Frente a las desmentidas oficiales del Kremlin sobre intenciones agresivas contra la Alianza, los líderes de inteligencia en Europa expresan un profundo escepticismo respecto a la voluntad real de Rusia para negociar, percibiendo los movimientos de Moscú como una escenificación táctica mientras intenta alcanzar sus objetivos estratégicos por la fuerza.
Al respecto, el jefe de la inteligencia sueca dijo a The Guardian que no ve ningún indicio «de que haya una consideración seria en Moscú sobre negociaciones reales».
«Mi evaluación es que todavía piensan que podrían alcanzar sus objetivos estratégicos, por lo que simplemente están haciendo teatro de negociación», manifestó Nilsson.

