El ejército de los Estados Unidos ha consumido casi cuatro quintas partes de su inventario de interceptores para el sistema de defensa antimisiles THAAD, una revelación que surge mientras altos mandos del Pentágono advierten sobre reservas de municiones en niveles críticos.
Según informes exclusivos obtenidos por la cadena CNN, este desgaste militar es consecuencia directa de la intensa actividad bélica durante la guerra con Irán, iniciada el pasado 28 de febrero, lo que ha generado una profunda preocupación en la administración de Donald Trump sobre la sostenibilidad de futuras operaciones de combate.
El informe de inventario, difundido por el medio estadounidense, detalla que el despliegue masivo de armamento durante la fase conocida como Operación Furia Épica ha reducido drásticamente las capacidades defensivas del país.
Antes de que estallara el conflicto, el arsenal contaba con unos 452 misiles THAAD y aproximadamente 2200 proyectiles del sistema Patriot; sin embargo, en la actualidad se ha utilizado cerca de la mitad de los interceptores Patriot y casi el 80% de los THAAD, un sistema móvil diseñado para proteger áreas extensas contra amenazas balísticas.
Implicaciones estratégicas y cancelación de ataques
La escasez de armamento de precisión ha comenzado a dictar el rumbo de la política exterior de la Casa Blanca.
Durante el pasado fin de semana, el presidente Trump decidió cancelar una serie de ataques masivos previstos contra infraestructura energética en Irán tras ser persuadido por asesores que señalaron los riesgos de una escalada sin el respaldo de un arsenal suficiente.
A esta preocupación se sumaron los temores de los aliados del Golfo, quienes dependen de la tecnología de defensa aérea de EE. UU. para interceptar posibles represalias mediante drones suicidas y misiles de largo alcance.
“La falta de interceptores implica que los ataques convencionales pueden resultar contraproducentes si los drones suicidas empiezan a llegar en masa”, declaró a CNN una fuente familiarizada con la situación del arsenal.
Mientras el estratégico estrecho de Ormuz permanece cerrado y el cerco naval continúa, la Casa Blanca insiste en que el arsenal disponible es suficiente para cumplir los objetivos estratégicos
La respuesta oficial y los retos de producción
Pese a los datos sobre el vaciamiento de los depósitos, portavoces del gobierno han intentado proyectar una imagen de fortaleza institucional.
De acuerdo a CNN, el Departamento de Defensa ha acelerado contratos para impulsar la fabricación de motores de cohetes, aunque analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales estiman que restaurar los niveles previos a la guerra para el sistema THAAD podría tomar al menos tres años.
La cadena estadounidense señala que la situación es compleja debido a que el ritmo de producción actual es de apenas 20 misiles Patriot y 15 Tomahawks mensuales, cifras que resultan insuficientes ante el elevado ritmo de consumo registrado en el frente.
En el plano diplomático, el mandatario estadounidense ha calificado el momento actual como la «última oportunidad» para que Teherán firme un acuerdo de paz, tras el fracaso del memorando de entendimiento del 17 de junio.
Mientras el estratégico estrecho de Ormuz permanece cerrado y el cerco naval continúa, la Casa Blanca insiste en que el arsenal disponible es suficiente para cumplir los objetivos estratégicos, a pesar de que el uso excesivo de misiles Tomahawk y otras armas de largo alcance sugiere un panorama logístico mucho más ajustado para enfrentar conflictos simultáneos con otras potencias.
CNN se comunicó con el portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, para consultarle sobre la situación de los sistemas antimisiles y este respondió a través de un comunicado: “El ejército estadounidense es el más poderoso del mundo y tiene todo lo necesario para actuar en el momento y lugar que elija el presidente”.
En esa misma línea, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, dijo a la cadena de noticias que la Operación Furia Épica «ha puesto al descubierto lo que sucede cuando uno se mete con Estados Unidos» y que aún así, «el Presidente (Donald Trump) ha instado a nuestros contratistas de defensa a producir constantemente más armas fabricadas en Estados Unidos, que son las mejores del mundo”.

