El pasado sábado 25 de abril de 2026, una intervención militar en la zona de Pongor, distrito de Colcabamba (provincia de Tayacaya, Huancavelica), resultó en la muerte de cinco personas y dejó a otras dos heridas. El caso ha generado una fuerte conmoción nacional y exigencias de justicia por parte de los deudos.
Los detalles:
- Identificación de las víctimas: Hasta el momento, se ha logrado identificar a tres de los cinco fallecidos:
- Jaime Bendezú Paraguay: Descrito por sus familiares como un joven con sueños y amor por sus raíces, quien anhelaba ser danzante de tijeras.
- Willian Núñez Soto: Conocido como «Flaco», tenía 19 años y era un apasionado del fútbol que jugaba en varios equipos de la Copa Perú.
- Cristian Vilcatoma Águila: De 18 años, se desempeñaba como centrocampista en el Club Sport Juventud Buena Libra Vizcatán.
- Las otras dos personas fallecidas permanecen como NN (no identificadas) en la morgue de Hualhuas, Junín.
- Cuestionamiento a la versión oficial: Inicialmente, el suceso fue reportado como un «enfrentamiento» con presuntos narcoterroristas. Sin embargo, tras el registro del vehículo (una camioneta) en el que se desplazaban las víctimas, las autoridades no hallaron armas ni droga. Ante esta evidencia, la hipótesis principal ha cambiado hacia un posible uso excesivo de la fuerza y ataque unidireccional por parte de los efectivos.
- Situación legal de los militares: Tras el incidente, ocho miembros del Ejército, incluyendo al capitán EP Luis Montenegro Pardo (quien comandaba la patrulla), han sido detenidos y puestos a disposición de la Divincri en Huanta-Ayacucho bajo sospecha de presunto homicidio.
- Contexto de la investigación: La Fiscalía Antidrogas y Penal está a cargo de las investigaciones. Un elemento crucial para el esclarecimiento de los hechos será el testimonio de Eber Soto Quispe y Jonathan Águila Gutiérrez, los dos civiles que resultaron heridos y fueron trasladados al hospital de Pampas para recibir atención médica.
- Reacción social: La población de Tayacaja ha manifestado su indignación a través de protestas y bloqueos de carreteras, exigiendo transparencia y una explicación imparcial sobre lo ocurrido, cuestionando la actuación de las fuerzas del orden en una zona tan sensible como el VRAEM.

