El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que el pasado 8 de julio decidió cambiar de avión de manera secreta al salir de la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, tras acatar una instrucción de emergencia del Servicio Secreto y de las fuerzas militares ante la amenaza creíble de un ataque contra la aeronave.
La maniobra, revelada inicialmente por los diarios The Washington Post y The New York Times, consistió en utilizar el avión presidencial convencional como señuelo mientras el mandatario era trasladado de incógnito a otra aeronave de menor tamaño en la misma pista.
«Depende del servicio secreto. Yo solo sigo sus instrucciones, así que actúo bajo la supervisión del Servicio Secreto y del Ejército. Querían que actuara de otra manera, con otras medidas de seguridad. Querían que lo hiciera, así que tengo que hacerlo. Hago lo que me dicen», dijo Trump este martes la prensa al ser interrogado sobre el incidente.
«Recibo muchas amenazas que ustedes desconocen. Cualquier presidente importante recibe muchas amenazas. Los presidentes que no lo son no reciben amenazas. Y creo que yo soy el que más. Nadie ha hecho más que yo en casi seis años», agregó.
Un operativo de distracción en la pista de Ankara
La compleja maniobra se llevó a cabo a plena luz del día y en la misma pista donde las cámaras de televisión registraron a Trump abordando inicialmente el avión presidencial.
De acuerdo con información exclusiva publicada por The Washington Post, el mandatario descendió sigilosamente de la aeronave original por el lado opuesto y fue trasladado en un camión de cáterin elevado para luego ser ingresado en un Boeing C-32A militar.
Para mantener la apariencia de un viaje rutinario, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, abordó el avión militar por separado utilizando escaleras externas, mientras que el aparato despegó bajo el indicativo encubierto «Reach 18».
El operativo de seguridad ha generado críticas debido a que en el Air Force One original permanecieron periodistas del pool de prensa, personal de la Casa Blanca y funcionarios de alto rango, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Se sabe, que al menos los periodistas continuaron el viaje ignorando que el mandatario no viajaba con ellos.
La amenaza de misiles de Irán como detonante
La drástica decisión de cambiar de aeronave se debió a alertas de inteligencia militar sobre un peligro inminente para la comitiva presidencial. Fuentes de seguridad revelaron a la cadena CBS News y al The New York Times que los servicios de inteligencia de Estados Unidos habían detectado una amenaza creíble de que Irán planeaba disparar un misil contra el avión presidencial, identificando a una persona con un lanzamisiles de hombro en las cercanías de la cumbre de la OTAN.
La tensión de seguridad coincidió con la reanudación de ataques militares estadounidenses contra Irán tras el colapso de las negociaciones diplomáticas.
El operativo de seguridad ha generado críticas debido a que en el Air Force One original permanecieron periodistas del pool de prensa, personal de la Casa Blanca y funcionarios de alto rango, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Se sabe, que al menos los periodistas continuaron el viaje ignorando que el mandatario no viajaba con ellos.
Cuestionamientos de periodistas
El reporte de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca detalló que el personal ordenó a los periodistas mantener las ventanas del avión cerradas durante el despegue, lo que despertó inusuales sospechas.
Ante la exposición al peligro, el director regional del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), José Zamora, expresó la preocupación de la organización.
«La administración Trump tiene la responsabilidad de garantizar que los periodistas que cubren al presidente no estén expuestos innecesariamente a peligros», manifestó en un pronunciamiento oficial.
«Los reporteros deben ser informados sobre amenazas de seguridad creíbles para que puedan tomar decisiones informadas sobre su seguridad», agregó.
A pesar de los cuestionamientos sobre el uso de la prensa y su propio gabinete como escudos o señuelos frente a un potencial ataque, el mandatario estadounidense justificó la medida al sostener que su propio vuelo de evacuación revestía un peligro aún mayor.
«El avión en el que volé corría mayor riesgo. Creo que ese sería el avión que probablemente atacarían», concluyó Trump con respecto al nivel de riesgo asumido por cada aeronave durante el regreso.

