El exdirector de la Escuela Nacional de Inteligencia Andrés Gómez de la Torre se pronunció sobre el reciente nombramiento del general en retiro Hugo Cornejo como titular de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI). El especialista expresó su profunda preocupación por la inestabilidad en la cúpula del sistema de inteligencia y subrayó la necesidad de ejecutar cambios estructurales urgentes.
Al respecto, el abogado recordó que, desde la caída del sistema en el año 2000, el Perú ha registrado la alarmante cifra de 25 jefes de inteligencia.
«Con la designación del nuevo director Nacional de Inteligencia, que es el general Hugo Cornejo, el Perú ha batido una triste plusmarca: desde la caída del Servicio de Inteligencia Nacional, ya tenemos 25 jefes de inteligencia», dijo en Ampliación de Noticias de RPP.
Esta alta rotación quedó evidenciada de manera reciente con el director anterior, designado en marzo durante la administración del expresidente José María Balcázar, quien permaneció en el cargo apenas cuatro meses y medio. Según el experto, esta dinámica ha generado una profunda vulnerabilidad y la desinstitucionalización del órgano rector.
Nuevo titular de la DINI
Respecto del perfil del nuevo titular de la DINI, Gómez de la Torre precisó que no es la primera vez que un exedecán presidencial asume este puesto, recordando un antecedente similar ocurrido en el año 2006.
Sin embargo, enfatizó que la atención no debe centrarse exclusivamente en la jefatura, al ser este un cargo estrictamente de confianza, sino en la importancia de evaluar la estructura interna y los cuadros técnicos que conformarán los equipos de trabajo.
Frente a este diagnóstico, el especialista descartó la viabilidad de simples reformas y propuso una reingeniería sustentada en la aprobación de una nueva ley de inteligencia.
El objetivo de esta iniciativa legislativa sería modernizar la institución, dejando atrás el modelo de agentes convertidos en burócratas para dar paso a un servicio adaptado a las nuevas amenazas. Para ello, remarcó la importancia de establecer un plan de carrera estable que blinde al personal frente a las presiones políticas.

