El Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom) confirmó este domingo el fallecimiento de un militar estadounidense en el norte de Irak durante una operación realizada ayer, sábado.
Este deceso se suma a las muertes de otros dos uniformados ocurridas apenas un día antes en Jordania, consolidando un fin de semana letal para las tropas norteamericanas en medio de una creciente hostilidad con Irán y tras la ruptura de los intentos de tregua en la región.
El incidente en suelo iraquí ocurrió durante la neutralización de un artefacto explosivo perteneciente a un dron de ataque iraní que había sido derribado previamente.
Según información del The New York Times, la víctima no era un especialista en desactivación de explosivos, sino que fue alcanzada por fragmentos y escombros en el momento en que se produjo la detonación controlada del aparato.
En el mismo hecho, un segundo efectivo resultó herido, aunque sus lesiones fueron calificadas como menores y ya recibe tratamiento médico.
Ataques previos en Jordania y búsqueda de restos
La situación en Irak es un reflejo de la violencia registrada apenas 24 horas antes en Jordania, donde un ataque iraní terminó con la vida de dos militares y dejó a un tercero desaparecido.
Tras intensas labores de búsqueda, las autoridades militares estadounidenses localizaron restos humanos no identificados en el sitio del impacto, los cuales están siendo sometidos a un proceso de examen forense para verificar si corresponden al soldado cuyo rastro se había perdido.
Con estos nuevos reportes, la cifra total de bajas estadounidenses en este conflicto, que se extiende por casi cinco meses, se ha elevado a 17 víctimas mortales.
Ruptura del cese al fuego en Medio Oriente
La ruptura del alto al fuego, que apenas duró un mes antes de colapsar a principios de julio, ha desatado una serie de agresiones mutuas en diversos puntos de Medio Oriente.
En Kuwait, las autoridades locales denunciaron que una planta eléctrica y una central desalinizadora sufrieron ataques por segundo día consecutivo, provocando incendios en las instalaciones civiles.
Por su parte, las defensas aéreas de Jordania y Baréin debieron interceptar diversos proyectiles, mientras que en Irán se reportaron bombardeos estadounidenses contra infraestructura logística.
Washington ha justificado sus incursiones nocturnas en territorio iraní alegando que buscan mermar la capacidad de Teherán para amenazar el transporte comercial en el Estrecho de Ormuz y castigar a la Guardia Revolucionaria por las agresiones sufridas.
No obstante, el gobierno iraní ha denunciado ataques contra infraestructura que considera no militar, como puentes, aeropuertos y estaciones de transporte público, lo que ha profundizado el cruce de acusaciones sobre violaciones al derecho internacional.

