La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, lanzó duras críticas contra su contendor electoral, Roberto Sánchez, afirmando que su candidatura se encuentra «hipotecada» a los intereses del expresidente Pedro Castillo y del líder etnocacerista Antauro Humala. Según la lideresa fujimorista, esta supuesta vinculación compromete la autonomía de Sánchez y plantea un riesgo para la estabilidad democrática del país.
Durante una actividad de campaña, Fujimori sostuvo que las propuestas y las alianzas de Juntos por el Perú responden a una agenda que, a su juicio, busca prolongar las políticas del gobierno de Castillo y acoger las posiciones radicales de Humala.
Argumentos de la candidata:
Acusación de falta de autonomía: «El señor Sánchez no es un candidato libre. Él está hipotecado a los intereses de Pedro Castillo, cuya gestión fue un desastre, y también a la radicalidad de Antauro Humala. Los peruanos deben saber quién está detrás de él antes de emitir su voto», declaró Fujimori ante sus seguidores.
Advertencia sobre el modelo de gobierno: La candidata insistió en que una eventual presidencia de Sánchez significaría el retorno de las mismas prácticas que, según ella, caracterizaron al periodo anterior, incluyendo la inestabilidad institucional y el debilitamiento de los organismos de control.
Diferenciación electoral: Con este mensaje, Fujimori busca marcar una línea clara de separación entre su propuesta de «orden y reactivación económica» frente a lo que denomina la «continuidad del caos» representado por los aliados que, asegura, sostienen la candidatura de Sánchez.
Respuesta y contexto:
Por su parte, el equipo de campaña de Juntos por el Perú ha rechazado de manera tajante las afirmaciones de Fujimori, calificándolas como «una táctica desesperada para desviar la atención de sus propios pasivos electorales». Los voceros del partido han reiterado que su propuesta es autónoma y que los diálogos mantenidos con diversas fuerzas políticas forman parte de una estrategia para lograr consensos amplios hacia la segunda vuelta, sin que esto implique una subordinación a agendas ajenas.
Este intercambio refleja el endurecimiento de la campaña en la recta final hacia las urnas. La mención de figuras como Castillo y Humala busca no solo atacar la credibilidad de Sánchez, sino también intentar capturar a los electores moderados que temen un retorno a la inestabilidad política que vivió el país en años anteriores.

