Las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia han puesto en marcha, desde este martes 19 de mayo, una serie de maniobras militares de gran escala centradas en el uso y preparación de sus fuerzas nucleares. Estos ejercicios, que se extenderán por 72 horas (hasta el 21 de mayo), han sido calificados por el Ministerio de Defensa ruso como un entrenamiento para responder en «condiciones de amenaza de agresión».
- Alcance y efectivos: Las maniobras movilizan a más de 65.000 efectivos y despliegan más de 200 lanzaderas de misiles. Participan las Tropas de Misiles Estratégicos, la aviación estratégica, las flotas del Norte y del Pacífico, así como fuerzas de los distritos militares de Leningrado y Central.
- Operaciones conjuntas con Bielorrusia: El Ministerio de Defensa de Bielorrusia, aliado estratégico de Moscú, informó que sus fuerzas también participan en el entrenamiento. Se prevé practicar el lanzamiento de proyectiles nucleares y su preparación para el combate en estrecha cooperación con militares rusos, incluyendo el uso de armas nucleares tácticas desplegadas en territorio bielorruso.
- Objetivos técnicos: El mando ruso ha señalado que el propósito es perfeccionar las habilidades del personal de mando y el control de las tropas subordinadas, ensayando el lanzamiento de misiles balísticos y de crucero en diversos polígonos dentro del territorio ruso.
- Contexto de tensión: Este despliegue coincide con un momento de alta volatilidad debido a:
- La reciente intensificación de ataques ucranianos con drones.
- La expiración definitiva del Tratado Nuevo START (que limitaba los arsenales nucleares entre Rusia y EE. UU.), el cual no fue renovado el pasado mes de febrero.
- La reciente prueba exitosa del misil intercontinental Sarmat, diseñado para portar múltiples ojivas nucleares.
Aunque desde Moscú y Minsk se ha asegurado que este entrenamiento «no va dirigido contra terceros países y no supone una amenaza para la seguridad regional», el despliegue es visto por los analistas internacionales como una clara maniobra de disuasión y presión ante el estancamiento del diálogo diplomático con los países de la OTAN.

