En un contexto de alta tensión, la Guardia Revolucionaria de Irán ha atacado y apresado tres buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Estos incidentes ocurren en un escenario donde, a pesar de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha extendido la tregua, se mantiene un férreo bloqueo naval sobre los puertos iraníes.
La Guardia Revolucionaria confirmó el apresamiento de al menos dos buques (el MSC-Francesca y el Epaminodes) bajo el argumento de que operaban sin permisos, manipulaban sistemas de navegación y alteraban la seguridad en la zona, calificando esto como una «línea roja» para el país. Un tercer buque también fue atacado a tiros, sufriendo daños en su puente de mando.
Donald Trump ha ratificado que, aunque se ha extendido la tregua, el bloqueo naval continuará como una herramienta de presión para forzar un acuerdo de paz. El mandatario advirtió que no permitirá que Irán abra el estrecho unilateralmente y reiteró amenazas de destruir a la dirigencia iraní si no se alcanza un pacto.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir, ha declarado que su ejército se mantiene en un alto nivel de alerta, preparado para responder con contundencia en caso de que el conflicto se reactive en cualquier frente.
Impacto colateral
La inestabilidad regional ha comenzado a afectar sectores comerciales; por ejemplo, el grupo Lufthansa ha anunciado la cancelación de 20,000 vuelos de corta distancia hasta octubre, como medida de ahorro ante el incremento de los costos de combustible derivado de la situación.

